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martes, 24 de marzo de 2020
El desempleo sigue en alza
Hoy los colombianos estamos viendo a nuestros hermanos venezolanos hasta en la sopa. Venezolanos de ambos sexos en trabajos que antes de la crisis de Venezuela, eran ocupados por nacionales de Colombia. Por ejemplo, en: domicilios, secretarias, vendedoras en almacenes de ropa y de calzado, oficios varios en la casa, en parqueaderos, enfermeras, cuidadoras de niños o ancianos, cajeros, mercaderistas, almacenistas, en restaurantes, en supermercados, en la construcción, mensajerías y cafeterías. En cualquier rincón de Colombia vemos un venezolano o una venezolana.
De hecho, la semana pasada visité un proyecto de construcción en una vía veredal del municipio de Marinilla Antioquia. El alcalde administra basado en el presupuesto participativo y lo hace con las juntas de acción comunal. Estas vías son conocidas como “rieles” y se hacen mucho en este departamento debido a su geografía agreste. Encontré que la única cuadrilla de trabajadores en el proyecto era de 12: todos venezolanos.
Por otra parte, Colombia le viene dando un excelente manejo a su economía, los resultados publicados por el DANE correspondientes al año inmediatamente anterior nos traen un parte de tranquilidad. Por ejemplo, se concluye que Colombia viene creciendo poco pero constante. Creció la demanda interna, esto es, el consumo de bienes entre los colombianos debido a que se mantuvo en porcentajes aceptables la inflación, la inversión no se quedó atrás y hubo formación bruta de capital fijo en las cuentas de ahorros y por lo tanto creció la demanda financiera. Asimismo, ayudó mucho las remesas que enviaron los colombianos que viven en España y los Estados Unidos. Pero, por lo anterior, me llama mucho la atención que el director del DANE señor Juan Daniel Oviedo, siga afirmando que los venezolanos en Colombia no afectan el empleo de nuestros nacionales
Ahora bien, tal vez tuvo que ver la guerra económica entre los Estados Unidos y China con que decrecieron las exportaciones de Colombia. Asimismo, ocurrió que la construcción no creció, aumentaron las importaciones, la agricultura -en un país agrícola- creció muy poco, pero con guerra económica o Brexit, la economía colombiana para este 2020 debe apuntar a no dejar caer los rublos que van creciendo y enfocarse en el crecimiento y activación de la construcción, la exportaciones, el empleo, la inversión extranjera y la agricultura. Y que el empleo llegue para que suba la calidad de vida de colombianos y venezolanos.
Como el desempleo sigue al alza en Colombia pero la economía va creciendo, pueda ser que nuestros comerciantes, empresarios e industriales no se estén aprovechando de la mano de obra venezolana desplazando a los colombianos, pero pagándoles mucho menos porque no es sano que crezca nuestra economía basado en aprovecharnos de la situación tan deplorable de nuestros vecinos hermanos.
Así las cosas, lo de la sopa no lo digo en forma despectiva, siento un inmenso respeto por nuestros hermanos que inclusive cuando voy a salir a trabajar siempre me echo una buena cantidad de monedas al bolsillo para compartir con los que están en los semáforos haciendo piruetas o limpiando parabrisas. Igualmente me parte el alma ver a señoras con niños en la calle mendigando la comida. Lo digo porque, aunque en el vecino país caiga Maduro, esa economía se va a tardar por lo menos 20 años en recuperarse y ellos van haciendo vida acá, consiguen esposa o esposo colombianos, tienen hijos colombianos, se van amañando y es seguro que un gran porcentaje no se vaya. Se vuelvan colombianos y se queden.
@Lhernanta
martes, 17 de marzo de 2020
La macroeconomía de Colombia
Hoy los colombianos estamos viendo a nuestros hermanos venezolanos hasta en la sopa. Venezolanos de ambos sexos en trabajos que antes eran ocupados por nacionales de Colombia. Por ejemplo: domicilios, secretarias, vendedoras en almacenes de ropa y de calzado, oficios varios en la casa, en parqueaderos, enfermeras, cuidadoras de niños o ancianos, cajeros, mercaderistas, almacenistas, en restaurantes, en supermercados, en la construcción, mensajerías y cafeterías. En cualquier rincón de Colombia nos salta un venezolano o una venezolana. Me llegan datos que por la mucha oferta en asuntos como arreglo de uñas y servicio de salón de belleza como la motilada se van al piso por el precio que cobran nuestros hermanos vecinos. En este sentido, me llama mucho la atención que el director del DANE señor Juan Daniel Oviedo, siga afirmando que los venezolanos en Colombia no afectan el empleo de nuestros nacionales
De hecho, la semana pasada visité un proyecto de construcción en una vía veredal del municipio de Marinilla Antioquia. El alcalde administra basado en el presupuesto participativo y lo hace con las juntas de acción comunal. Estas vías son conocidas como “rieles” y se hacen mucho en este departamento debido a su geografía agreste. Me llamó mucho la atención que la única cuadrilla de trabajadores en el proyecto era de 12 todos venezolanos.
Por otra parte, Colombia le viene dando un excelente manejo a su Macroeconomía, los resultados publicados por el DANE correspondientes al año inmediatamente anterior nos traen un parte de tranquilidad. Por ejemplo, se concluye que Colombia viene creciendo poco pero constante. Creció la demanda interna, esto es, el consumo de bienes entre los colombianos debido a que se mantuvo en porcentajes aceptables la inflación, la inversión no se quedó atrás y hubo formación bruta de capital fijo en las cuentas de ahorros y por lo tanto creció la demanda financiera. Asimismo, ayudó mucho las remesas que enviaron los colombianos que viven en España y los Estados Unidos.
Ahora bien, tal vez tuvo que ver la guerra económica entre los Estados Unidos y China con que decrecieron las exportaciones. Asimismo, ocurrió que la construcción no creció, aumentaron las importaciones, la agricultura -en un país agrícola- creció muy poco, pero con guerra económica o Brexit, la economía colombiana para este 2020 debe apuntar a no dejar caer los rublos que van creciendo y enfocarse en el crecimiento y activación de la construcción, la exportaciones, el empleo, la inversión extranjera y la agricultora. Y que el empleo llegue para que suba la calidad de vida de colombianos y venezolanos. Pueda ser que nuestros comerciantes y empresarios no se estén aprovechando de esta mano de obra desplazando a los colombianos y pagando mucho menos a los venezolanos porque no es sano que crezca nuestra macroeconomía basado en aprovecharnos de la situación tan deplorable de nuestros vecinos hermanos.
Lo de la sopa no lo digo en forma despectiva, siento un inmenso respeto por nuestros hermanos que inclusive cuando voy a salir a trabajar siempre me echo una buena cantidad de monedas al bolsillo para compartir con los que están en los semáforos haciendo morisquetas o limpiando parabrisas. Igualmente me parte el alma ver a señoras con niños en la calle mendigando la comida. Lo digo porque, aunque en el vecino país caiga Maduro, esa economía se va a demorar por lo menos 20 años en recuperarse y ellos van haciendo vida acá, consiguen esposa o esposo colombianos tienen hijos colombianos, se van amañando y es seguro que un gran porcentaje no se vaya. Se vuelvan colombianos y se queden.
Para concluir, nunca olvidaremos que unos años atrás cuando en Colombia la economía era un desastre tuvimos que emigrar y allá nos recibieron con los brazos abiertos.
lunes, 26 de agosto de 2019
Son colombianos
Las propiedades o características de identidad propias de las personas físicas o jurídicas como titulares con derechos es conocido como los atributos de la personalidad. En colombia son: Nacionalidad, Nombre, Estado Civil, Capacidad, Patrimonio y Domicilio.
En ese sentido, la nacionalidad es la conexión de los individuos con el Estado colombiano.
Así las cosas, el Artículo 96 de la Constitución actual y vigente ordena que la nacionalidad colombiana se puede adquirir de diferentes formas: la primera hace referencia al derecho de sangre. Esto es, los hijos de padre o madre colombiana nacidos en el pais o en algún otro, adquieren la nacionalidad colombiana. Por otra parte, está el derecho del suelo. Si nace acá pero es hijo de extranjero siempre y cuando los padres estén en el país de forma regular, adquiere la nacionalidad. Y, la última, la posibilidad de adquirirla por medio de adopción o naturalización siempre que cumpla ciertos requisitos.
Asimismo, el artículo 100 nos dice que los extranjeros disfrutarán en Colombia de los mismos derechos civiles que se conceden a los colombianos…
Igualmente, la Declaración universal y la Declaración panamericana de los derechos del hombre consagran: “Toda persona tiene derecho a una nacionalidad”. Ésta constituye un vínculo necesario y toda persona debe tener necesariamente una patria. Por otra parte, es un principio de derecho internacional que nadie puede permanecer sin nacionalidad.
Aunque el caso de personas que carecían de nacionalidad era muy frecuente en el pasado, hoy con el problema de la llegada masiva de venezolanos a Colombia se vuelve a presentar el riesgo de los niños apátridas.
Justamente, los ejemplos más claros de apátridas se da con los vagabundos, los individuos que pierden la nacionalidad, por negativa del legislador a otorgarla y con los hijos de apátridas.
En ese escenario, hay que resaltar que la convención de La Haya en el artículo 14, le aplica al apátrida de nacimiento la nacionalidad del país donde nace. Y, la Convención para reducir los casos de apátridas tomada por la Asamblea General de la ONU en 1961 que dice: todo Estado concederá su nacionalidad a la persona nacida en su territorio que de otro modo sería apátrida y que los Estados se comprometen a no privar de su nacionalidad si esa privación la convierte en apátrida.
Pero, además la convención sobre los derechos del niño que entró en vigor el 2 de septiembre de 1990, nos trae el Interés Superior del Menor como un principio, un derecho, una garantía y una norma de procedimiento que le brinda a los niños y niñas un desarrollo integral, vida digna, que viva plenamente y le otorga los derechos por encima de los demás.
Puesto de otra manera, como los niños no saben de problemas de frontera, de territorio, de adultos o de nacionalidad, son el futuro, son del mundo, son universales, solo saben de sonrisas y juegos; ya está bueno de niños en los semáforos pudiendo limosna, ya está bueno de niños durmiendo bajo los puentes o en las glorietas a la intemperie. Ya está bueno que aguanten hambre.
Ahora que estamos a punto de celebrar los 200 años de nuestra independencia, que resaltaremos y honraremos a nuestros héroes libertadores demostrándoles eterna gratitud y que libertaron a gente civilizada; deberíamos afianzar y dar un pequeño paso al sueño del libertador cuando soñaba con una sola nación conformada por las cinco naciones que libertó, con el reconocimiento de nacionales colombianos a los cerca de 20.000 niños en condición de apátridas en Colombia.
En síntesis, si les otorgamos la nacionalidad inmediatamente se le activan sus derechos, los principios los cobijan y podremos actuar como una nación civilizada, democrática, garante y organizada como la soñada por Santander.
Para concluir, si son nacidos -por la razón que sea- en la tierra de Colón, son colombianos.
¿De dónde más podrían ser?
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