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jueves, 25 de febrero de 2016

Exigir Visa a quien nos la exija

Muchas pueden ser las razones para que un país exija visa a los extranjeros que pretenden entrar a su territorio. Es potestad de los gobiernos de turno negar o quitar la visa a personas que su presencia no sea grata.
Dentro de los destinos turísticos de los colombianos está el país del norte: Estados Unidos. Muchos van por turismo, otros por el sueño americano.
Un gran desafío es ir a la embajada de los Estados Unidos a solicitar la visa, nos hacen una serie de exigencias que para muchos es casi imposible: que tengamos propiedad raíz, declaración de renta jugosa, cuentas bancarias, tarjetas de crédito, seguro médico, buena cantidad de dólares, incluso, el  tiquete aéreo debe tener la fecha de ida y regreso, y no solo eso, debe presentar la reserva de hoteles donde se va a llegar. Lo mimo sucede con la larga fila en la embajada para tener acceso al funcionario que nos atiende por medio de un vidrio oscuro, de hecho, se dialoga por medio de un teléfono.
Lo cierto es que Colombia es uno de los países que menos visa pide a los extranjeros, somos un país de las puertas abiertas, dentro de las causales para que esto ocurra está que el turismo es un pilar de nuestra economía.
Pero paradójicamente, el ingreso de muchos turistas a Colombia no es tan engorroso, más allá que entran con mínima cantidad de dólares, no le exigimos visa, de hecho, se quedan de turistas mochileros hasta cuando les plazca, practican sexo con menores de edad, pero además, se van a consumir drogas a las playas de Palomino en la Guajira, Taganga en Santa Marta o Medellín, otro de los lugares preferidos por muchos extranjeros, ciudad donde tienen acceso a sexo y drogas con facilidad.
No sobra, sin embargo recordar que los gobiernos son autónomos en decidir quien entra a su país. Sin duda, los Estadounidenses no son la excepción, pero acá debe entrar lo altivo y orgulloso de cada nación: al que nos pida visa, le debemos pedir visa. El trato que nos ofrezcan en su territorio es el que les vamos a brindar acá. De igual forma, reactivar el turismo no se logra permitiendo que nos traten mal y nosotros acá les permitamos hasta que abusen de nuestras niñas.
Dicho todo esto sin embargo, los colombianos tenemos claro que las relaciones internacionales son potestad de nuestro presidente en manos de su cancillería, pero el día que tengamos el coraje de pedirle visa a los gringos, lo pensarían dos veces para exigirla a nuestros compatriotas que deseen ir a visitarlos.
Y se hace necesario, entonces, recordar, que en el periodo presidencial del Doctor Ernesto Samper los Estados Unidos le quitó la visa al presidente de los colombianos, en ese instante debimos haber reaccionado con valentía, haberles exigido visa a todo Estadounidense que quisiera venir a visitarnos. Como no reaccionamos, quitan y niegan visas a diestra y siniestra.
Ante esta circunstancia, hago parte de los colombianos que pensamos que no tenemos nada que ir  hacer a la tierra del tío Sam. Así las cosas, por altivez y orgullo no voy a su embajada a que me digan por medio de un teléfono que no soy bienvenido. No cumplo ni la mitad de sus exigencias, entonces, no les doy ese gusto.

martes, 12 de enero de 2016

Los Cubanos y su gran sueño americano.

Todo colombiano o extranjero que vaya a entrar o salir de la República de Colombia debe pasar por un tramite en sus fronteras o aeropuertos, labor encomendada a Migración Colombia, entidad creada inmediatamente después que este gobierno decidió terminar con el Departamento De Seguridad: DAS
Pero como siempre hay un pero: pasó a muchos funcionarios del antiguo DAS a la nueva y naciente entidad. Como se podrán ustedes imaginar se trasladaron toda una serie de mañas creadas en décadas de existencia de su predecesor.
Mediante el Decreto presidencial número 4062 de 2011 se crea la unidad administrativa especial migración Colombia, Luego que el Congreso autorizara mediante la ley número 1444 de mayo 4 de 2011 con la cual le dieron facultades extraordinarias al señor presidente de la República para cerrar, crear y fusionar entidades del Estado.
Colombia a nivel del ministerio de relaciones exteriores y basado en sus leyes y tratados internacionales es respetuoso de sus visitantes, de sus Derechos Humanos, les brinda garantías, además aspirando que el turismo le mueva la economía en época de crisis, no le pide Visa prácticamente a ningún visitante, se podría decir que nuestro país es el que  menos Visa pide a los extranjeros, todos son bienvenidos. Hasta hace poco la Unión Europea después de muchos años, nos devuelve el favor, nos quitó la visa para que los colombianos podamos visitarlos y ser tratados, por fin, como seres humanos por sus funcionarios de Migración, ya no nos van a mirar más como narcotraficantes.
Sin embargo, aunque el Gobierno central quiera hacer las cosas bien, si un eslabón de la cadena se rompe viene la corrupción: en Cabo Tiburón, frontera con Panamá, recibe a los Cubanos la policía colombiana. Hace inventario y cobra  por cabeza 50 dólares  para dejarlos pasar a la Miel, pueblo Panameño a 10 minutos del faro que está en Cabo tiburón. La travesía desde Ipiales hasta la Miel, le cuesta 1000 dólares.
A eso se suma que el tránsito de los Cubanos alimenta una nueva red criminal en Colombia, nuestro país no es su sueño, solo tienen en la mente el gran sueño americano. si les preguntan en Colombia en que parte del globo terráqueo están, no lo saben, solo saben ubicar a la gran nación que les va a cumplir todos sus sueños: la tierra e imperio del Tío Sam y por último nuestro vecino Ecuador abre amablemente sus fronteras para perjudicar a un país vecino y hermano.
Lo evidente es que salen de La Habana, su primer destino es Ecuador, Venezuela o la Argentina; de hecho,  hoy está pensando el presidente argentino en cerrar sus fronteras a este tipo de inmigración; esta replanteando quitar acreditaciones dadas a recientes inmigrantes.
Entran en cantidades alarmantes a El Ecuador, para pasar a Colombia por Ipiales. Inician su travesía desde el sur  hasta norte del territorio colombiano, así mismo, si migración Colombia no fuera corrupta, desde la frontera con Ecuador se podría parar y solucionar el problema.
La travesía la hacen pagando en dólares desde que inician hasta que llegan a Turbo, muchos mueren, se ahogan en el golfo de Urabá donde entran según fuentes no oficiales hasta 200 inmigrantes semanales, que desde allí salen hacia Capurganá en manos de los famosos coyotes colombianos que se ganan la vida en este nuevo y lucrativo negocio: transportar cubanos hacia Panamá en busca de su sueño americano. Entran hasta mil Cubanos semanales a puerto Obaldia (Panamá), todos por la extensa y selvática frontera con Colombia, la mayoría
provenientes del Ecuador, pero no de la línea "Ecuador" que divide el Globo, vienen de nuestro vecino país del Ecuador.
Ahora bien, podemos señalar que el afán y tan abrumadora cantidad en tránsito por Colombia de cubanos se debe a tres puntos fundamentales: el primero: con apertura de las embajadas en Cuba y EE.UU y de relaciones diplomáticas entre ambos países, muy pronto ya no tendrán el trato de refugiados que tienen con solo tocar suelo norteamericano, el segundo, ya podrán ir a su embajada en la Habana a solicitar pasaporte y entrar por vías legales, con Visa de turistas y un tiquete de avión de regreso a la isla y el tercero, el gobierno comunista  de Cuba no los dejará ir tan fácilmente.
¿Será que los países socialistas y comunistas solo producen refugiados y seres humanos huyendo de sus políticas económicas?
¿De sus violaciones de los derechos humanos?
Hoy es muy difícil conseguir mano de obra para oficios varios o construcción en Capurganá y sus alrededores, no hay quien haga un mandado y menos trabajar por el salario mínimo;  la mayoría de sus jóvenes se dedica al jugoso pero peligroso oficio de "Coyote", jugoso por la cantidad de dólares que mueve y peligroso porque después de entregar a los cubanos en Cabo tiburón, deben salir huyendo en sus lanchas para no ser alcanzados por las bacrin que cansados de que la Armada Colombiana les coja sus lanchas con droga sin querer queriendo cuando patrulla persiguiendo Cubanos.
Lo evidente es que  el control migratorio y de documentos del un cubano que entra por Ipiales, desde el Ecuador e inicia una travesía a Colombia de sur a norte, son:  sus dólares, nada más.
¿Porque será que cuando salgo de Colombia a los ocho días extraño a mi mamá, mis amigos, mi familia, el Friche, el chivo asado, el cazón y el cayeye?
No serviría para ser un solo minuto, inmigrante. Mi tierra prometida está acá, con todos sus problemas y Sinsabores
@Lhernanta