Mostrando entradas con la etiqueta Decisiones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Decisiones. Mostrar todas las entradas

lunes, 6 de abril de 2020

Hay momentos que todo se pone gris oscuro.

¿Han notado que hoy en día una decisión por pequeña que sea puede repercutir en todo el planeta? Sin embargo, los chinos decidieron ser cochinos al preparar sus alimentos y hoy tienen a toda la humanidad sumida en una tragedia. Lo claro hasta el momento es que debemos estar preocupados con lo del virus que nos azota. Sí fuera de los niños muy pequeños hay más despreocupados es porque están viviendo fuera del planeta. Aún así -preocupados- no podemos olvidar uno de nuestros destinos humanos: la solidaridad. Por lo tanto, aquellos empresarios que en sus balances y presupuestos siempre han destinados partidas para contingencias inesperadas y que hoy siguen pagando los salarios a sus trabajadores, es el momento de agradecer con un fuerte abrazo desde la distancia. Sobre todo, hay líderes que preocupados siguen trabajando: médicos, periodistas, vigilantes, científicos de frente con el virus, administradores, enfermeras, bomberos, domiciliarios, policías, soldados, campesinos, cajeras en supermercados, camioneros y muchos otros que no tienen más de otra; para esos un beso inmenso de gratitud. Es cierto que al ser humano lo azotan tres principales tragedias: la guerra, los terremotos y las pandemias. Pero ¿han notado que la lucha contra los hongos y las bacterias prácticamente la hemos ganado? Noten que los hemos reducido a su mínima expresión. En cambio, la lucha contra los virus la hemos perdido siempre. Los virus son mucho más pequeños que las células que para reproducirse las invaden y las destruyen. Asimismo son responsables de provocar numerosas enfermedades, entre ellas: SIDA, Resfriado común, tos, Fiebre hemorrágica por el virus del Ébola, Herpes genital, Influenza, Sarampión, Varicela, herpes zóster (culebrilla) y la nueva adquisición. Para estos los científicos afortunadamente nos aportan vacunas pero ellos siguen eternamente ahí, no se van, conviven con nosotros. Por lo anterior hoy rogamos por una vacuna urgente antes que borre -como las anteriores pandemias- a media humanidad en una muerte prematura. Mientras tanto, tomamos medidas: un encierro que puede ser desesperante pero podría servirnos para meditar y pensar en lo que nos está pasando. Si surgió este problema por las cochinadas de los chinos al comer toda clase de animales vivos aún -incluidos murciélagos- o por el desaseo en que preparan los alimentos, deben cambiar sus hábitos debido a que sus comportamientos nos afectan a todos y que una comida mal preparada el ese país puede repercutir al otro lado de la esfera: en Colombia. Así mismo, puede servir también para volvernos más respetuosos del planeta, mucho más ecológicos, más cuidadosos al salir a votar en las elecciones para no escoger líderes sin capacidad de gobernarnos y que en momentos como estos se vean indecisos. Muchas veces nos creemos muy superiores a todos los habitantes del planeta, los más encapotados en la cadena alimenticia por eso de la inteligencia pero un virus tan pequeñito que cabe en una de nuestras diminutas células nos pone en jaque dándonos la naturaleza una demostración que nos puede borrar cuando le dé la gana. Entonces, debemos bajarle al ego y volvernos más cuidadosos de nuestra única casa. Un virus me encerró, me puso a pensar, a extrañar a mis amigos, a mis sobrinos, a mi jugadas de fútbol los jueves en la noche y domingos en la mañana, baloncesto los sábados en la tarde, a mi trabajo, a mi estudio, a mis padres, los abrazos de mis hijos, al gimnasio y a mis hermanos. Por eso creo que hoy recibimos las mayor lección que debe servir para algo. Sino, apague y vámonos. No olvidemos que con miedo y preocupados podemos cumplir un principio de nuestro destino que tiene que ver con ayuda mutua, cooperación, bondad, respeto por el planeta y amistad. Puede que así todo deje el tono gris, vuelva el color esperanza, la normalidad que tanto extraño. Y, por último, salgamos fortalecidos.

jueves, 19 de marzo de 2020

La toma de decisiones

En la toma de decisiones los seres humanos encontramos que siempre lo han tratado de explicar a fondo la ciencia, el arte y la psicología. Albert Camus, escritor francés de origen argelino autor de obras como el Extranjero o la Peste, afirmaba que “la vida es la suma de tus decisiones”. Los conferencistas y autores de varios libros y ensayos sobre la toma de decisiones Milko Ramsés González López y Richard Obuchi; profesores de planta del centro de mercadeo del Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA) en Caracas, Venezuela, en debates suscitados en varios foros sobre Gerencia personal, Liderazgo y Negociación, afirmaron que: “Decidir es una función esencial del gerente, y de cualquier ser vivo para garantizar su supervivencia. En el estudio de las decisiones confluyen diversas disciplinas, desde la matemática hasta la psicología, y se encuentran diversos enfoques, desde el normativo (cómo se debe decidir) hasta el descriptivo (cómo decide la gente)”. Así las cosas, aunque no soy gerente, pienso como los profesores citados y por supuesto como el escritor francés. Considero que si en este instante estoy investigando y escribiendo este ensayo para ustedes es por que hace varios años tomé la decisión de prepararme, estudiar, leer mucho y aprender a escribir. Apropósito, se me viene a la mente una canción clásica de Rubén Blades: decisiones: “Decisiones (Ave María). Cada día (Si señor). ¡Alguien pierde, alguien gana Ave María! Decisiones, todo cuesta. ¡Salgan y hagan sus apuestas Ciudadanía!” (léanlo cantadito) Desde el enfoque normativo -afirman los docentes- que se necesita de la intuición para ajustar la toma de decisiones. En cambio, cuando se toman decisiones dentro del enfoque descriptivo, se recurre a modelos formales y semiformales para entender y facilitar la toma de decisiones: “vinculado generalmente con procesos psicológicos, conductas e intuiciones, que trata de desentrañar, y a partir de allí mejorar, cómo deciden en realidad los seres humanos” Ambos enfoques son duramente criticados, el primero por orientarse al comportamiento de individuos aislados en contextos específicos. Y el segundo, por mantener supuestos irreales sobre el ser humano. Ahora bien; para un gerente, y para cualquier persona, es imposible procesar analíticamente todas las decisiones que debe tomar cada día porque administramos y vivimos intuitivamente. Hace más de cincuenta años que el premio Nobel de Economía Herbert Simón señaló que “el ser humano tiene una racionalidad limitada; es decir, no puede manejar y procesar toda la información necesaria para tomar decisiones como supone el modelo racional y, por lo tanto, para resolver problemas debe conformarse con respuestas satisfactorias, aunque no sean óptimas” ¿Han notado que son muchas las veces que nos arrepentimos de haber tomado una decisión? Pues la ligereza o hacerlo instintivamente nos trae más problemas que aciertos. Los modelos analíticos nos traen una serie de consejos dirigidos a mejorar procesos intuitivos al tomar decisiones: enfocarse y relajarse antes de hacerlo, diversificar la experiencia y sus puntos de vista, reflexionar, vigilar los sesgos, no sobrecargarse de información u opciones, no actuar de manera impulsiva, ser tolerante con los errores, no enamorarse de sus ideas y por último, desarrollar una cultura de aprendizaje. Para concluir, al decidir se ponen en juego todas las facultades humanas, sea en nuestra casa con nuestra familia, en la empresa o en el trabajo o los grandes líderes que toman decisiones que afectan a toda la humanidad. Hoy -como afirmaba Albert Camus- somos lo que somos como personas por decisiones que hemos tomado anteriormente. Por último, no podemos olvidar que lo que decidamos hoy con relación a nuestro medio ambiente afectará al planeta y a la supervivencia de generaciones futuras.